El Diseño Curricular, como propuesta de organización de la formación profesional, se orienta desde sus dos grandes objetivos, por un lado, a producir un ingeniero tecnológico capacitado para desarrollar sistemas de ingeniería y para aplicar la tecnología existente desde un compromiso con el medio, que le permita ser promotor de cambios, con capacidad de innovación. Por otra parte tiende a promover la educación continua del egresado a través de distintas instancias.
Este Diseño tiene en cuenta las distintas variables intervinientes en el proceso de enseñanza y aprendizaje, y es coherente con los objetivos generales de la UTN. Se caracteriza por ser abierto, fijando los contenidos básicos en relación a las actividades profesionales, pero permitiendo su profundización en función de las características particulares del contexto de cada Facultad y Unidad Académica.
Entre sus principios y pautas, explicita una concepción sobre la actividad profesional y tecnológica (la tecnología parte de problemas básicos a resolver, adquiriendo éstos un carácter integrador en la formación del ingeniero), una concepción de aprendizaje (entendido como construcción), la flexibilidad curricular(consideración de asignaturas electivas), la adecuada formación básica (inclusión de áreas y homogenización de los contenidos mínimos en el primer ciclo para todas las carreras) y la evaluación continua (integrada al proceso de aprendizaje).
En este diseño se establecen las siguientes pautas para la organización académica del currículo: cambia la duración de la carrera (5 a 5 ½ años según la especialidad), establece la flexibilidad curricular, reservando un porcentaje del total de asignaturas para las materias electivas. Esta característica le permite al alumno profundizar en áreas alternativas y a la institución contar con un marco para adaptarse a la dinámica del avance de la ciencia y la tecnología. Prevé la combinación de asignaturas cuatrimestrales y anuales.
Con respecto a los contenidos: el diseño se estructura en función de un tronco integrador, como línea curricular que se desarrolla a lo largo de la carrera a través de materias integradoras. En éstas, se plantean instancias sintetizadoras que incluyen el trabajo ingenieril partiendo de los problemas básicos de la profesión. Se promueve la significatividad de los aprendizajes, y el desarrollo de conocimientos y procesos relacionados con la práctica profesional desde los primeros años de la carrera.
En referencia a la metodología de aprendizaje, se plantea un enfoque que conduce a la integración teoría - práctica. La propuesta supone acercarse a los problemas básicos de la ingeniería relacionando teoría y práctica, realizando procesos característicos de la práctica profesional.
Cambia la concepción de evaluación. Esta se entiende desde un enfoque cualitativo, formativo y personalizado. Se considera como parte del proceso, integrada a la práctica de la enseñanza, es permanente. Su finalidad es utilizar las informaciones obtenidas para orientar el proceso formativo, con el fin de mejorarlo, y favoreciendo en los alumnos la autoevaluación, la responsabilidad por los propios aprendizajes.
Entre sus componentes, incluye la consideración de las asignaturas electivas. Estas, se organizan en tres áreas: Ciencias sociales, Gestión Ingenieril y Científico - Técnica; facilitan la flexibilidad curricular y permiten proyectar ofertas de acuerdo a las necesidades regionales, a las instituciones del medio y a las características particulares de la Facultad. Se acompañan de un sistema de créditos que facilitan la elección de la asignaturas y la diversificación de ofertas. Se prevé también, la posibilidad de contratos para incorporar docentes según necesidades y duración de los seminarios o talleres programados.
Con respecto al idioma, se establece un dominio básico del idioma como exigencia curricular, debiendo cada Facultad arbitrar los medios para el cursado de los niveles de idiomas exigidos.
También se establece en el diseño la organización por áreas en cada carrera: en el plan de estudios aparecen pautadas las áreas que las conforman (entendidas como conjuntos de asignaturas o problemáticas afines). La organización por áreas permite una organización académica y un sistema curricular más flexible; además, corta la sectorización y favorece la interdisciplina, al agrupar contenidos en función de los problemas de la ciencia o de la profesión. Aparece la figura del profesor de área, que responde a una organización mas ágil y adecuada a la nueva concepción de la ciencia y de formación profesional.